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Ondas de choque, ¿son dolorosas?

En esta entrada nos gustaría compartir información sobre esta herramienta de trabajo con la que contamos en nuestro centro, tan versátil, y al mismo tiempo tan rodeada de algunos mitos. 

​ imagen: onda de choque en el espacio

 

 

Para contextualizar un poco el tema, decir que las ondas de choque en el campo de la rehabilitación surgieron de manera fortuita allá por 1980, al constatar que la aplicación de ondas de choque para litotricia provocaba un aumento de producción ósea en el hueso ilíaco. En 1988 empezaron a ensayarse con éxito en el abordaje de fracturas no consolidadas, y se extendió rápidamente a la aplicación en las calcificaciones del manguito rotador (hombro) con un resultado muy exitoso. 

 

 

Numerosos ensayos clínicos y revisiones bibliográficas muestran su eficacia en la consolidación ósea, así como en la disminución del dolor y la mejora de la funcionalidad en diversas patologías musculoesqueléticas: fascitis plantar, tendinopatías de aquileas, epicondilopatías y patología del manguito rotador. También se muestra su efectividad en el abordaje de lesiones de continuidad de la piel, como heridas y úlceras; y en el abordaje de problemas de salud estética como la celulitis, estrías, arrugas, cicatrices, etc. demostrando su versatilidad creciente con cada nueva aplicación clínica. 

 

¿QUÉ ES UNA ONDA DE CHOQUE?

 

Es una onda acústica que se eleva por encima de la presión atmosférica en nanosegundos, alcanzando una presión muy alta y después decreciendo rápida y

exponencialmente pasando por una fase de presión negativa.

 

Se distingue de otras ondas de sonido por su presión tan marcada y su pequeña duración, así como por esta fase negativa que generará una respuesta importante en los tejidos. Es ahí donde radica su efecto terapéutico. 

 

Existen ondas de choque de tipo focal y radial. En fisioterapia empleamos estas últimas. El efecto de la onda se extiende más allá del foco de aplicación inicial en los tejidos, haciéndolo ideal para el abordaje de problemas musculoesqueléticos: tendinopatías, fascitis, puntos gatillo, problemas musculares,articulares, ligamentarios, cutáneos,etc.

 

¿QUÉ EFECTOS BIOLÓGICOS TIENEN?
Los efectos producidos por las ondas de choque se agrupan en torno a la cavitación desencadenada tras la fase de presión negativa de la onda en los tejidos.

Estos efectos tienen lugar a través del fenómeno físico de la mecanotransducción, donde las células transforman este estímulo mecánico en una respuesta química de importancia biológica. 

 

 

A grandes rasgos, estos efectos biológicos son:

 

1. Analgesia. Efectos en las terminaciones nerviosas y las vías de transmisión del dolor.

2. Antiinflamatorio. Degradación de mediadores de la inflamación por hiperemia inducida.

3. Aumento temporal de la vascularización por parálisis simpática inducida.

4. Activación de la angiogénesis por rotura de capilares y  liberación de factor angiogénico.

5. Fragmentación de depósitos calcáreos por efecto mecánico.

6. Neoosteogénesis, estimulando los factores implicados en la formación de tejido óseo.

7. Regeneración cutánea, mejora la elasticidad de la piel y el tono muscular, y descomprime las células adiposas hiperatrofiadas (celulitis).

 

¿EN QUÉ PROBLEMAS PODEMOS BENEFICIARNOS DE LAS ONDAS DE CHOQUE?

 

 

  • Traumatología y rehabilitación: tendinopatías, fascitis, fibrosis, bursitis, contracturas, dolor miofascial y puntos gatillo, rigidez articular, calcificaciones, osteocondritis, necrosis avascular, quiste óseo solitario, fracturas, contusiones óseas, pseudoartrosis, retardos en la consolidación. Espasticidad. Linfedema primario y secundario.

    • Lesiones musculares: Síndrome de Martorell, síndromes miofasciales, síndrome del piramidal, puntos gatillo, fibrosis.

    • Lesiones tendinosas: Tendinitis calcificante, tendinosis, bursitis, De Quervain, Dupuytren grados I y II, dedo en resorte, entesopatías o patologías de inserción, aquilodinea, fascitis plantar, ganglión.

    • Lesiones articulares: Osteocondritis, patología de ATM

    • Lesiones óseas: Contusión ósea, fisura, fractura estabilizada, retardo de consolidación , pseudoartrosis hipertrófica y atróficas, osteopenia por inmovilización, osteonecrosis.

 

  • Patología dolorosa: Dolor de espalda (cervical, dorsal y lumbar), neuroma de Morton, plexopatías, síndrome del túnel carpiano.

  • Urología: Disfunción eréctil de tipo vascular. Enfermedad de Peyronie. Cálculos renales y ureterales.

  • Dermatología: Lesiones agudas y crónicas del tejido blando. Defectos de cobertura: heridas, pérdida de sustancia, quemaduras, úlceras, cicatrices hipertróficas, adherencias, fibrosis, hiperpigmentación.

  • Estética y remodelación corporal: Queloides, estrías, pigmentación, celulitis, esteatopigia (cartucheras), piel de naranja, acúmulo de grasa abdominal, reafirmación corporal y facial.  

Y toda esta versatilidad de indicaciones, con las ventajas de ser un procedimiento no invasivo, no doloroso y no ambulatorio. 

 

¿DUELEN LAS ONDAS DE CHOQUE?

Es uno de los mitos más extendidos: escuchar la historia de que "alguien se dio ondas de choque en... y le dolieron muchísimo". Nada más lejos de la realidad para las ondas de choque radiales en fisioterapia. 

De hecho, como hemos explicado arriba, las ondas de choque tienen un efecto analgésico (a los pocos segundos de su aplicación) debido a su influencia sobre las terminaciones nerviosas y sobre las vías de transmisión del dolor. 

 

 

Una posible explicación del dolor que algunas personas refieren es por una inadecuada dosificación de las ondas de choque, muchas veces en intensidad. Los profesionales debemos ajustar las indicaciones de dosificación al estado de la enfermedad y a las características del tejido que queremos tratar, y no ceñirnos a pensar que más intensidad es mejor, o que solo hay una pauta de protocolo que no admite modificaciones. También debemos tener en cuenta las contraindicaciones relativas y absolutas. 

Otra posible explicación radica en la importancia del modo de aplicación: la presión que hacemos con el aplicador, el modo de aplicarla sobre los tejidos (el modo estacionario, por ejemplo etc. que pueden hacer que resulte doloroso. La ausencia de protocolos estandarizados de dosificación y aplicación hace que dependiendo de quien lo aplique, la experiencia puede resultar más o menos agradable. 

Si ya hace muchos años que se hizo ese tratamiento, es probable que el conocimiento científico en aquel entonces no estuviera tan avanzado, y los parámetros de aplicación no fueran tan precisos para cada tejido. La ciencia y la tecnología han progresado mucho en este campo en los últimos años. 

 

En cualquier caso, las ONDAS DE CHOQUE RADIALES NO DEBEN DOLER, y si es así, comunícalo directamente al profesional que te está tratando, porque así podrá reajustar el modo de tratamiento o las dosis. La mejor manera de tener un control de calidad adecuado es la comunicación sincera con el paciente- cliente. 

 

¿CUALES SON LOS PRINCIPALES EFECTOS SECUNDARIOS?

La mayoría están relacionados con una sobredosificación de los parámetros: 

 

- Dolor en el punto de aplicación, en relación directa con la intensidad.

- Enrojecimiento y petequias subcutáneas, en relación directa a la intensidad. 

- Síndrome vaso-vagal: mareo, sudoración, fría, malestar general, náuseas, hipotensión. 

- Hematomas y dolor residual. 

 

 

Ahora que sabes un poco más sobre esta herramienta terapéutica, seguro que no tienes tantas dudas en someterte a un tratamiento con ondas de choque. Si es tu caso, y crees que necesitas más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte. 

 

 

 

 

 

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